El artista y su búsqueda por el verdadero arte

El arte es un elemento en constante evolución. Si se realiza un estudio de los cambios en las expresiones artísticas, tendríamos que remontarnos a tiempos antológicos, y aun así, no hallaríamos un momento puntual desde el cual partir. Solo podemos hacernos de referentes y aproximados, mientras tanteamos a ciegas en un inmenso mar de posibilidades. Ese precisamente es el trabajo del artista. El buscar su rumbo en medio de esas posibilidades. El de evolucionar hasta alcanzar aquello que tanto desea, aunque en un principio no tenga claro lo que es. Todo el que tenga una inclinación por el arte, en determinado momento, sentirá la necesidad de crear algo que capture su misma esencia, bien sea retratando su mundo interior o su percepción del mundo exterior, pero siempre de manera subjetiva. En esa búsqueda de su esencia surgen múltiples interrogantes. Una de ellas es la función de retribución que el artista debe ejercer en su espectador. En relación a este punto, encontramos dos grande corrientes de pensamiento, que han estado en constante pugna entre los distintos círculos de arte. Por un lado están los que demandan del arte un sentido moral (moralismo). Por otro los que se desligan de este, en la búsqueda de un sentido estético (autonomismo). Desde el punto de vista ético, pudiéramos decir que la corriente moralista tiene una amplia ventaja ante su contrapartida autonomista, ya que posee la capacidad de transmitir un mensaje al espectador. Su búsqueda de la estética está centrada en la necesidad de expresar un mensaje con cualidades morales. El no transmitir estas cualidades al espectador es considerado un fracaso. Por otro lado el autonomismo le da plena libertad al artista de violentar los aspectos morales, en pos de alcanzar un sentido estético. Se desprende totalmente de la ética en pro de la estética. Ahora bien, tengamos en cuenta que el propósito del artista siempre será el de transmitir un mensaje, sea analítico, moral, reflexivo, subjetivo, sea cual sea, siempre deseara dar a conocer algo, y como lo he dicho al principio, siempre tratará de innovar. La necesidad de evolución de los artistas produjo el nacimiento de las corrientes vanguardistas en su momento, quienes en busca de una nueva forma de expresar su visión, se despojaron de los estándares establecidos por el naturalismo, dando como resultado la abstracción, el surrealismo, el cubismo, el expresionismo, solo por hacer mención de unas. El artista debe romper las reglas, evolucionar, cambiar e innovar, pero siempre, dentro de su propio mundo, sin buscar en ese proceso, violentar o lastimar su entorno. Más allá de afectar su exterior, debe buscar dentro de sí. El arte es sinónimo de belleza. Un artista debe buscar la belleza. Aunque algunos han hecho de la violencia un arte, lo hacen dentro de un mundo ficcionado (el mundo del artista). Si esta violencia saltara del mundo ficticio al mundo real, entonces el artista dejaría de serlo y se convertiría en una criatura vil, despiadada y egoísta, que más allá del arte y la belleza, busca su propia exaltación. El llamado es a ser verdaderos artista, en una constante búsqueda por la belleza, que innovan, pero que no violentan su entorno, sino que lo llenan de vida.

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